Los ardides del séptimo año

08/Oct/2014

Brecha

Los ardides del séptimo año

Antes de que empezara el
año nuevo judío (rosh hashaná), el Supremo Rabinato de Israel (máxima autoridad
espiritual y legal en materia religiosa) recibió una consulta particular: ¿se
puede consumir marihuana este nuevo año?
En Israel la marihuana
medicinal es muy usada, especialmente por ex soldados que sufren de estrés
postraumático. Este nuevo 5775 tiene la particularidad de ser el séptimo año, y
dice la Biblia, concretamente en Levítico 25:1, que Dios dijo a Moisés: “Seis
años sembrarás tu campo y seis años podarás tu viñedo, y recolectarás tu
cosecha”, es decir que cada séptimo año, por orden divina, la bíblica tierra de
Israel trabajada debía dejarse descansar. Los rabinos respondieron que siempre
y cuando la marihuana sea para uso terapéutico está permitida, incluso habiendo
sido cosechada en este séptimo año.
Dejar de trabajar la
tierra un año entero implica una desaceleración económica de riesgo no sólo hoy
en día, también en 1888 (calendario cristiano). Los judíos que residían en la
entonces Palestina otomana recibieron con alivio la noticia de que un grupo de
reconocidos rabinos había decidido, en un ardid legal, que era posible vender
la tierra justo en el año de la shmitá, y recomprarla al año siguiente. La
tierra podía entonces seguir siendo trabajada, porque “justo” cuando caía el
asueto el dueño no era un judío. Esa medida se facilita hoy en día a través del
mismo Supremo Rabinato, que acepta inscripciones para un “permiso de venta” a
un gentil en las condiciones antedichas.
El otro simpático ardid
es plantar, sobre enormes tablas separadas de la tierra, aprovechando que la
ley especifica que la prohibición es “en la tierra” de Israel. Por cierto, esa
misma artimaña es la que se aplica para criar cerdos, pues la prohibición tiene
similares características.
Aquellos agricultores que
siguen la ley judía al pie de la letra, los que no aceptan artilugios, dejan
que todo lo que crezca en la tierra durante este séptimo año sea recogido por
los necesitados. El objetivo primario de la ley era ese, la justicia social (la
shmitá implica tambén perdonar las deudas, pero eso es otro capítulo).
Hoy en día los
establecimientos que están vinculados a la industria alimentaria tienen el
certificado de kosher otorgado por el Supremo Rabinato, para poder proveer a
toda la población israelí sin distinción, así que para el ciudadano de a pie no
es difícil respetar las reglas. Pero para aquellos que no confían en el Supremo
Rabinato, o que no gustan de ardides legales, la solución más sencilla es
directamente durante el séptimo año comprarles los productos agrícolas a
quienes no son judíos o no viven en Israel.